miércoles, 1 de enero de 2014

Mujeres dañadas por el ejercicio de la prostitución

CONFERENCIA 
MUJERES DAÑADAS POR EL EJERCICIO DE LA PROSTITUCIÓN”.

Dr. Francisco Orengo García
Otto Dix
Médico Psiquiatra
Unidad Psicosocial. Dirección General de la Mujer.
Comunidad Autónoma de Madrid.

Introducción

En el marco del encuentro de trabajo sobre víctimas de la prostitución y tráfico de mujeres con fines de explotación sexual organizado por la Dirección General de la Mujer de la Comunidad Autónoma de Madrid el pasado mes de Octubre de 2001, se presenta esta ponencia sobre los daños psíquicos y físicos que la prostitución causa en las mujeres que la ejercen.



Violencia y daño psíquico

Existe en los últimos años una línea de trabajo en Salud Mental y Psiquiatría que se ocupa de la prevención, diagnóstico y tratamiento de las personas que, como las mujeres prostituidas, son sometidas a graves abusos y maltratos en la esfera psicosexual o también las que han sido victimas de violencias inusuales. Los programas terapéuticos incluidos en instituciones como la propia administración de veteranos americana, o las llamadas “Clínicas de Trauma” extendidas por instituciones  psiquiátricas de las mejores universidades y hospitales americanos, holandeses, alemanes etc. se encuentran enmarcadas dentro de lo que se viene conociendo como Psicotraumatologia.

Independientemente del largo pasado histórico del concepto que quedaría por razones de espacio fuera de esta introducción, éste se refiere a aquella clínica que se agrupa en dos grandes grupos nosológicos dentro de los trastornos psíquicos, como son los trastornos por estrés postraumático y los trastornos disociativos, sin descartar otras entidades psiquiátricas que aparecen con frecuencia de forma comórbida (depresión, ansiedad, bulimia, intentos de suicidio, abusos de sustancias, trastornos somatoformes etc.).

Realidad social y violencia de género

Los datos exactos de prevalencia de maltrato, violencia y abuso sexual existente son desconocidos por la difícil obtención de datos reales. Los datos oficiales hablan de un  10-12% de la población afectada por formas severas según fuentes diversas (Ministerio de Justicia, Dirección General de la Mujer, IMAIN). Según el Instituto de la Mujer, más de 20.000 mujeres formularon denuncias por malos tratos en los juzgados españoles durante 2000. En cuanto a las mujeres que se prostituyen y son usadas por prostituidores, resulta imposible determinar su número exacto pero datos recientes (Barahona 2001) estiman la existencia en España de unas 300.000 mujeres en el ejercicio de prostitución.

En cuanto a las consecuencias que los diferentes tipos de maltrato producen a nivel psíquico, es creciente la literatura científica que demuestra la existencia de una relación causal entre los malos tratos y abusos de toda índole  y el desarrollo de patologías psiquiátricas graves.                                                                                                                                                                                                                                                                               
De hecho, existe en la actualidad todo un acerbo de datos clínicos que demuestran que los pacientes abusados y maltratados brutalmente desarrollan síntomas como pesadillas terribles, falta de capacidad de respuesta al medio, agresividad, conductas de evitación y/o episodios de pánico y alucinaciones dentro de lo que se conoce como trastorno de estrés post-traumático. Mas abajo se explica con mayor detalle el trastorno.

También se sabe, que muchos de los intentos de suicidio múltiples en jóvenes, las autolesiones, ciertas formas de bulimia que llegan a constituir hasta un 30% de los llamados trastornos de alimentación, tiene una vinculación causal con el maltrato y abuso, sobre todo sexual. Finalmente, muchos pacientes con abusos de sustancias, las consumen desde una situación psíquica compatible con un estado disociado de consciencia.

Prostitución, estrés postraumático, lesiones físicas y repercusiones sobre la sexualidad
Corroborando las impresionas clínicas ya existentes, en el estudio internacional sobre estrés postraumático y prostitución realizado en cinco países (Zambia, USA, Tailandia, Turquía y Sudáfrica) con 475 mujeres  se encontró (Farley  et al., 1998) que:

1º) 67% cumplían criterios diagnósticos de estrés postraumático

2º) había una fuerte presencia de abuso sexual infantil (50-90% en diferentes estudios) y una importante correlación del mismo con síntomas de estrés postraumático.

Independientemente de estas manifestaciones psíquicas se encontraron en el ámbito físico otras que las acompañan como son:

* heridas, magulladuras, fracturas óseas, hematomas en los ojos y contusiones. En un estudio reciente ( Parriott, 1994) se encontró que un 50% de las mujeres prostituidas habían sufrido un abuso físico por sus “clientes”. De ellas, un 23% habían sufrido palizas que habían producido fracturas óseas y un 90% de las mujeres en este estudio habían experimentado violencia en sus relaciones  con el resultado de abortos, pérdida de consciencia y/o heridas en la cabeza.

Solo un 15% de las mujeres en este estudio no habían tenido nunca una enfermedad de trasmisión sexual como clamidiasis, gonorrea, sífilis o herpes. Los problemas ginecológicos son frecuentes pero, especialmente, constituyen una verdadera plaga el dolor pélvico crónico y la enfermedad inflamatoria pélvica. También se encontró una alta incidencia de citologías vaginales indicativas de alguna forma de carcinoma de cuello de útero.

Por otro lado, en el estudio ya clásico de James y Meyerling (1977) con 136 mujeres entre 18 y 42 años,  se hallaron los siguientes resultados en la comparación de las conductas sexuales de dos colectivos, unas prostituidas, otras no:

* las prostituidas habían aprendido en el campo de las conductas sexuales más de experiencias personales  que de lo que les habían enseñado en casa sus padres

* siendo niñas, habían tenido más “aproximaciones” sexuales por gente  adulta

*se habían visto envueltas  con mayor frecuencia en relaciones incestuosas con sus “padres” (17% de los casos)

* generalmente habían iniciado su actividad sexual a una edad más precoz (18% <12 años)

*con mayor frecuencia, no habían tenido más relación con su primer pareja coital que esta.

*habían experimentado una mayor frecuencia de violaciones (57%).

Veamos a continuación a propósito del colectivo de personas prostituidas como se manifiesta el  TPET.

El Trastorno de Estrés Postraumático
Whiskería 

Este trastorno, incluido en la clasificaciones de enfermedades de la Organización Mundial de la Salud  desde 1980, incluye las siguientes manifestaciones:

a) Evocaciones de los acontecimientos traumáticos en forma de recuerdos o imágenes en estado de vigilia o de sueño sintiendo como si el horror pasado estuviera ocurriendo otra vez.

b) Desapego emocional claro, con embotamiento o “acorchamiento” afectivo, desinterés por las personas y las cosas así como la sensación de un porvenir acortado.

c) Conductas de evitación de personas, lugares o actividades que podrían reavivar el recuerdo del trauma.

d) Síntomas vegetativos de hiperalerta como insomnio, irritabilidad o accesos de cólera y sensación de  estar permanentemente “en guardia”.

e) Sensaciones de despersonalización, como viviendo la vida a través de un cristal o metida dentro de una burbuja, a veces sin ni siquiera tener sensaciones del propio cuerpo y

f) Repercusión sociolaboral

El TPET puede ser agudo, crónico o de instauración diferida. La forma aguda es aquella que aparece en los dos a cinco meses después de acontecido el trauma severo. La forma crónica es la que perdura después de seis meses del acontecimiento o acontecimientos traumáticos y la diferida es, como su nombre indica, la que aparece en un momento posterior.

Otra forma de trastorno de estrés postraumático que se va adquiriendo a lo largo de la vida en base a terribles experiencias de abuso y negligencia repetidas se conoce en la literatura profesional como estrés postraumático complejo ( HERMAN 1994) . En las reuniones del comité de expertos para la confección del DSM IV se habló de este tipo de trastornos como “trastornos por estrés extremo”.

Algunas de las características mas importantes del TPET complejo son:

1ª) Se origina como consecuencia de una exposición precoz (infantil) y continuada a la violencia, el maltrato o la negligencia emocional grave.

2ª) Produce una alteración importante de sentido del Yo (identidad)

3ª) Da lugar a una capacidad de modulación afectiva pobre

4ª) Produce una alteración en el control de impulsos que facilita las auto y heteroagresiones.

5ª) Origina una falta de confianza en los demás que repercute en las relaciones intimas dificultándolas y facilitando la fobia social.


Psicoterapia rehabilitativa de los daños causados por la violencia ejercida contra la mujer en el ejercicio de la prostitución

Esquemáticamente se podría decir que así como cuando se rompe un hueso la función fundamental es restituir la forma y la función del mismo, siendo necesario para ello un diagnóstico exacto del tipo y localización de la fractura, un vendaje o férula adecuadas y una rehabilitación pertinente, del mismo modo cuando una persona sufre un maltrato tan brutal como el acontecido en el ejercicio de la prostitución, su aparato psíquico sufre una o más “fracturas”.

En primer lugar, por efecto del miedo, de la coacción y del dolor infringidos se altera y distorsiona la percepción sensorial llegándose hasta la pérdida de la relación espacial entre objetos. Los abusos y maltratos sexuales, rompen asimismo la vinculación entre sexualidad y afecto invirtiéndose su relación que pasa a ser la de dos opuestos.

Alguien abusado sexualmente de manera repetida y a edad precoz pierde o mejor, le es arrebatada, su capacidad de gozar dando y recibiendo afecto y ternura, pervirtiendo sus sentidos y convirtiendo su sexualidad y sus sentimientos en enemigos o en dos aspectos separados entre sí. Este es un daño psíquico susceptible de ser evaluado y tratado desde la Psiquiatría y Psicoterapia actuales.

El concepto esencial de psicoterapia para este tipo de trastornos es el de integración y catarsis. La integración o reintegración es asimilable a la función que realiza el traumatólogo o el cirujano que reúne los fragmentos del hueso o víscera  y los cose o une de nuevo para restituir la forma y posteriormente la función. En la mente las cosas ocurren, mutatis mutandis, de manera similar. Si el trauma es actual el proceso de separación de los fragmentos dependerá más del impacto traumático que de los efectos que el mismo pueda haber desarrollado en el tiempo. Si por el contrario el maltrato traumático es antiguo, la labor de búsqueda de los fragmentos puede llevar la mayor parte del trabajo inicial. En ambos casos es trabajo arduo que exige gran delicadeza y dedicación, pues a diferencia del cirujano o traumatólogo que cortan, cosen y en ocasiones amputan, el psiquiatra/psicoterapéuta  debe evitar la retraumatización del paciente evocando recuerdos demasiado dolorosos o provocando respuestas de miedo y temor incapacitantes.

Es por ello que el trabajo de reconstrucción y rehabilitación debe estudiar los recursos psicológicos de que disponía el paciente antes de la situación traumática, dado que es esencial ajustar la terapia a cada caso.                                                                                      

Todo este trabajo es delicado, requiere suma paciencia y debe ser llevado a cabo por profesionales con formación psicopatológica y psicoterapéutica especializada  y con gran sensibilidad para los problemas sociales.

Dicho trabajo es realizado actualmente en la Unidad Psicosocial de la Dirección General de la Mujer de la Comunidad Autónoma de Madrid, centro de tratamiento especializado de tipo psicoterapéutico y social dirigido a mujeres víctimas de violencia de género, de pareja o doméstica.



Conclusiones
Los efectos que la prostitución tiene sobre la salud son devastadores. la prostitución, especialmente en la infancia, es al menos tan efectiva como la guerra en producir trastornos por estrés postraumático. los que sobreviven padecen generalmente una mezcla de depresión, ansiedad y trastornos disociativos. lesiones cerebrales, psicosis y suicidios son comunes. alteraciones psiquiátricas crónicas, enfermedades somáticas severas y los efectos de la acumulación de heridas acortan sus vidas.

Literatura

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